Katherine se disculpó con Marcelo, para esa vez, sí ir al tocador y también para intentar ver dónde se encontraba Daniel entre tanta gente. Entró al reservado y estaba lavándose las manos cuando escuchó una risa divertida.
—¡Vaya, vaya! Pero si hasta aquí venimos a encontrarnos —Katherine sintió cómo se le encendía la sangre. Respiró hondo antes de contestar.
—Eso sucede cuando los lugares y las personas no hacen uso del derecho de admisión. —Ella le devolvió con acidez y sacó de su bolso el l