Llegamos a la casa bastante agotados, había sido un día lleno de aventuras, la pasamos genial, como hace mucho tiempo no lo hacíamos. Nuestros gemelos y la tía Amelia ya nos esperaban, Alex y yo no teníamos hambre, nos habíamos dado un gran festín en el día de campo con el que terminamos nuestro paseo. – Vaya, pero si se les ve muy bien, sus rostros brillan de manera especial, me da mucho gusto que se hayan divertido – exclamó Amelia eufórica. – tenías razón doña generala, salir me hizo mucho b