Tuve un sueño bastante reparador, honestamente me hacía falta, en los últimos días casi no había podido dormir debido a los acontecimientos que se estuvieron presentando, pero tener a Elizabeth y a mis hijos junto a mí definitivamente suponía un bálsamo para tranquilizarme y dejar de pensar todo el tiempo en lo mismo. La tía Amelia estaba resultando mucho mejor anfitriona de lo que pensé, estar en su casa se sentía como un verdadero hogar, era tan distinta a mi abuelo en su forma de ser, pero e