Alex. Habíamos llegado a mi refugio, un lugar maravilloso con todas las características necesarias para pasar un tiempo espectacular en compañía de mi hermosa familia, nunca me había atrevido a llevar a nadie aquel lugar, pues lo consideraba mi santuario, un lugar exclusivamente diseñado para mí. Desde muy joven, empecé a recrearlo, y a ponerle todos los matices necesarios para transformarlo a mi manera. Pero ya era momento de dejar atrás el hermetismo y permitir que las personas más importante