Elizabeth Dos meses habían pasado desde la muerte de mi abuelita, su partida sería un dolor imposible de superar, no obstante, necesitaba salir adelante, pues llevaba tanto tiempo sumida en la tristeza y eso estaba empezando a provocar un distanciamiento en mi familia. Alex y mis hijos también me necesitaban, y no era justo lo que les estaba haciendo, mi esposo se portó muy comprensivo en todo momento, pero comenzaba a ver en sus ojos un ápice de impaciencia al percatarse Del tiempo que pasaba