Los nervios empezaban a hacer estragos en mí, sería la primera vez que volaría y que me alejaría tanto del lugar donde siempre viví. Alex lo sabía, es por eso por lo que se esmeraba en atenciones para hacerme sentir mejor, él tenía la cualidad de saber lo que necesitaba, tan pendiente de mí, siempre en la búsqueda de proporcionarme todo aquello que me hiciera feliz. El viaje duró varias horas, tiempo que aprovechamos para conocernos aún más, charlamos de nuestros gustos, Sobre nuestros sueños,