Nuestro primer día en Japón comenzó, y nos esperaba todo un itinerario de sorpresas por descubrir. Ese día sería sólo para nosotros dos, pues al día siguiente estaría envuelto en reuniones y negociaciones y no podría acompañar a Elizabeth a ningún lado, así qué, decidimos emprender juntos la más increíble aventura que cualquier luna de miel hubiese tenido. Lo primero que había que hacer era probar la exquisita gastronomía de aquel país oriental, Elizabeth pensaba que Japón sólo era sushi, Ramen