Por la mañana lo encontró en su oficina, al fin. Su rostro estaba inexpresivo, sabía que había cometido un error, pero no como repararlo. De todas formas, tenía que dar la cara.
- Daniel, tengo que hablar contigo –
- Si, Beverly, siéntate –
- Sobre lo que nos ocurrió el otro día… -
- Lo lamento mucho, fue un lapso de juicio. Espero que puedas olvidarlo y podamos continuar trabajando juntos –
¿Olvidarlo?
- Me niego a hacerlo –
- Beverly… -
- No, no lo olvidaré Daniel. Debes saber cómo todo el mu