Harry también disfrutaba de su nueva vida, cada vez más. Emma estaba creciendo para parecerse cada vez más a Laura, pero su ímpetu, su energía y su dulzura eran suyos propios. A pesar de esos primeros años difíciles, la niña tenía una resiliencia increíble y un enamoramiento infantil por su padrino.
Al principio las pequeñas mellizas les había parecido muy bonitas, como muñecas. Pero a medida que veía a Daniel sostenerlas, besarlas y cargarlas; ya no les caía tan bien. Muchas veces había reacci