Epílogo
Su primera boda había sido de mentira, sencilla y fugaz; un trámite. Pero ésta no, claro que no. Daniel quería ese circo que una vez lo había fastidiado tanto y contrató gente para que lo hiciera. Sin escatimar, sin pormenorizar, sin límites. Todo tenía que ser hermoso y perfecto para su futura esposa. Tanto así que mientras Deanna no podía escoger entre dos tipos de flores, porque no entendía para que; Daniel escogió colores, centros de mesa, estilos, sabores y texturas. Después de todo, tomar