Su última presentación sería en la Ópera de la Bastilla, algo diferente al resto de los teatros en los que había cantado porque era relativamente una construcción moderna; lo que le daba un aire relajado y un poco más mundano a las interpretaciones.
Deanna se preparó en su camerino, como siempre. Salió y volvió a encantar a los espectadores con su voz. En la primera fila estaba él para aplaudirla de pie y a un costado del escenario, detrás del telón, su padre para hacer lo mismo.
Daniel siguió