Otra mañana que Harry no amanecía en su casa, otra mañana que Emma despertaba en casa de Daniel. Se estaba volviendo costumbre; parecía que la niña vivía con ellos y no con sus padres. Y Laura no levantaba el teléfono para reclamarla, siempre esperaba que Harry fuera por ella. A Deanna comenzaba a subirle el enfado ¿Tan mal estaban que ni siquiera se acordaban que tenían una hija? Lo cierto era que la situación se estaba saliendo de control rápidamente, pero nadie decía nada. Ni siquiera Camila