Harry no fue por Emma esa noche, así que la niña durmió en la casa de su padrino. Deanna observaba a Daniel acomodarla en su cama, cobijándola y poniendo sus muñecos favoritos a su lado. Tenía el semblante angustiado, le dolía que la pequeña se la pasase de casa en casa, de brazo en brazo, como si no perteneciera a ningún lugar. Le hacía recordar a sus propios hijos.
- No es lo mismo - Le susurró Deanna.
¿Cómo lo hacía? Adivinaba sus pensamientos.
- Harry está llevando esto demasiado lejos… No