La escuchó sin entender lo que le decía. Cómo Leonard la había seguido hasta la casa de Philippa, su ataque de pánico, los detalles de la relación con su madre. Y luego le habló de la soledad en la que vivía, de las excusas que daba para dar rienda suelta a sus apetitos, de porque lo hacía realmente. Había sido un hombre triste, acorralado por el odio y el resentimiento. Pero ahora era diferente; ahora se comportaba como un padre para ella.
- ¿De verdad creíste que podría mirar a un hombre como