45° Una boda por una boda.
Cuando Raeyron salió del gran salón sintió que un peso enorme se le había quitado del pecho, no podía dejar el papel de convertirse en el lord de las tierras altas, pero él mismo decidiría como gobernar y de qué forma, y no necesitaba una esposa para que las estirpes de los Lévesque siguieran apoyando al rey, si no lo hacían él era el que los consideraría los enemigos, así que corrió por los pasillos a toda velocidad con el corazón palpitándole en los oídos, la armadura le rechinaba en los engr