15° Hasta que caiga el primer mundo.
Rahyra pasó toda la tarde con las viudas silenciosas, y cuando caminó hacia la salida no supo cómo sentirse. La organización de mujeres era bastante peculiar, y le asustó lo dispuestas que estaban para asesinar a su ornen sin consideración, pero al menos se encargarían de los trabajos desagradables como leer y aprobar todos los matrimonios del reino.
Cuando salió a la calle la noche ya había caído y Sr Eliver estaba inquieto y con ganas de meter la cabeza dentro del lugar.
—Ya estaba ansioso,