Mi día en el trabajo definitivamente no fue mejor. Mi jefe, el señor Simon llegó al menos diez minutos después que salí de la oficina de Archie ¡diez! Cuando me dijo "Buenos días, Vivian" no pude evitar fulminarlo con la mirada, lo bueno es que ni se dio cuenta. El señor Simon siempre anda en su mundo, un mundo gobernado por él, habitado por él. Un mundo imperturbable, donde, por lo visto, a veces se le ocurren ideas sin sentido, como obligar a su hijo a que busque una esposa para cederle lo qu