No sabía que pronunciar la palabra mágica -sexo- mientras Archie da un sorbo a su vino podría ser casi mortal. El pobre se ha ahogado, al punto de que casi le sale vino por la nariz. Yo aprieto mis labios con fuerza porque no quiero reírme, no en su cara, en mi cabeza estoy tirada en el piso, sacudiendo las manos, riendo como una histérica.
He descubierto que esa actitud impenetrable, cargada de misterio y cierta petulancia, e algo que detesto en él pero sólo Dios sabe porque es lo que también