Capítulo 39—Dime señora Greco
Mauro no fue directo a desnudarse. En lugar de eso, descendió por su cuerpo con una parsimonia calculada que a Vera le cortó la respiración. Le quitó la ropa con tirones firmes pero cuidadosos, dejando su piel completamente expuesta. Bésó su garganta, se demoró en sus pechos, mordisqueando y succionando los pezones erguidos hasta sacarle gemidos agudos, y continuó bajando por el plano de su vientre, dejando un rastro de saliva y calor.
Cuando sus manos separaron las