—¿Puedes creer que me voy a casar? ¡Me voy a casar! ¡Hoy mismo!— me decía mi amiga tan contenta que no podía evitar sonreír con ella. Estábamos ahí, en una habitación espectacular, en un hotel. Mara estaba con su madre, algunas de sus otras amigas y yo al lado de ella.
Le ayudaba en salir mejor en las fotos, le acomodaba su velo, algún cabello fuera de lugar, secaba si su rostro brillaba un poco, estaba pendiente de que comiera y tomara agua. Y sobre todo la acompañaba. Disfrutaba este momento