Rhaegal y Lyra:
—¿Podrías ir más despacio, por favor?—suplico Rhaegal desde detrás de la montura, aferrado con fuerza a la silla.
Lyra elevó la comisura de sus labios, sonriendo al bosque que se imponía ante sus ojos.
—¿Quién diría que un guerrero tan fuerte y poderoso como tu le temería a un caballo?—se burló ella, mientras pasaba a propósito sobre un tronco quebrado.
Por instinto, el caballo saltó, y Rhaegal se agarró de la cintura de Lyra. Al principio el contacto los sorprendió a ambos, per