La luna aún reinaba en lo alto del cielo nocturno estrellado, cuando Rhen decidió salir a caminar, alejándose de su cama y almohada, las cuales no le permitían conciliar el sueño desde hacía más de una hora.
Estaba cansado, sus pasos pesados y su cuerpo medio jorobado eran evidencia de aquello, de lo que el hermoso hombre de cabello dorado no estaba seguro era de que si su cansancio se debía esencialmente al entrenamiento con el teniente, o se trataba de la noticia de que su hermana había escap