La mano de Hades era firme, a la vez que suave y delicada, dejando una agradable sensación al contacto con su piel. La mirada, aquellos ojos púrpura colmados de estrellas, abrazaban el alma de Lyra, acelerando las pulsaciones cardiacas.
—Buenos días hermana—dijo una voz jocosa a sus espaldas, arrancandola de aquella embriagadora sensación—. ¿Interrumpimos algo?
Lyra reconoció el tono de voz al instante, por lo que se incorporó casi de inmediato, mientras buscaba con la mirada a su hermano.
Ca