Para el momento en el que finalmente la noche había logrado envolverlo todo nuevamente con su precioso manto, Peter y Lyra ya se encontraban dentro de la cueva, cuya entrada estaba escundida con la caída de la cascada.
La hermosa chica de mirada azul y dorado, había sido la encargada de encender el fuego, ya que había demostrado ser mucho mejor que él en esa tarea; por su parte, el atractivo teniente había cazado un par de aves pequeñas, las cuales ya se encontraban desplumadas, azandose lentam