El hermoso castillo que Lyra había imaginado es sus sueños no podía distar más de la realidad; envuelto en tinieblas y oscuras sombras, el castillo se alzaba sobre la cornisa de un risco, rodeado por un enorme tumulto de pinos de frondosas copas que impedían el paso de la luz.
Con su cuerpo entero temblando como una hoja en otoño, la chica de cabello color oro avanzó sobre el lomo de Tristán, intentando infundir valor en su aterrado corazón; al fin y al cabo las apariencias engañan.
Cuando fina