Peter:
«¿Qué demonios estoy haciendo?» se dijo a si mismo mientras su cuerpo seguía sus propias órdenes, guiadas por el creciente latir de su corazón.
El paso junto a la hermosa chica de cabello tan dorado como el sol, buscando un espacio seguro donde podría dejar su ropa sin que el agua la estropease.
Una vez que lo encontró, lentamente comenzó a tirar de los lazos que mantenían la pesada armadura en su lugar, y rápidamente se la retiró.
Acto seguido, continuo tirando con suavidad de los peque