Bianca mordio su labio inferior, mientras se alejaba de la pista de baile de la mano de Alexander.
El millonario, si bien guardaba una actitud un poco reservada, parecía ser el mismísimo rey del mundo. Con su porte elegante y altanero que daba la impresión de su seguridad y total confianza.
—Alec… siento que todo el mundo nos observa—admitio ella con algo de nerviosismo, mientras sentía como la mirada aguda de una mujer mayor se posaba en ella, seguida de otras cuantas mas.
La cena con la famil