El miedo era una palabra tan vacia, distante y lejana que no lograba representar ni una pequeña parte de lo que Bianca estaba sintiendo en ese preciso instante. Su respiración se detuvo, al igual que el tiempo a su alrededor, el aire a su alrededor se volvió tan pesado como el plomo, mientras que un sudor frio la empapaba. Como si sufriera un fuerte ataque de fiebra, el mundo a su alrededor parecía desdibujarse mientras una sola cara aparecía en su campo de visión.
—Po-r fa-avor—tartamudeo ella