Bianca temblaba y sudaba frio, envuelta en una manta. No sabia donde estaba ni quienes estaban a su alrededor, moviéndose con velocidad. Lo único que podia recordar eran los brazos de Max, rodeándola en cada centimetro de su cuerpo. Envolviendola igual que una serpiente envuelve a su victima.
La bella prostituta sabia fielmente que Max se habia ido. Luego de tres horas a su alrededor, el se habia cansado. Cuando finalmente logro drenar la ultima gota de energía que aun conservaba, el simplement