Alexander:
El millonario paso una mano por su cabello dorado, mientras reclinaba la espalda contra el sillon de la casa de sus padres. Ese era el ultimo lugar al que deseaba ir en ese preciso instante, su mente le pedia a gritos abandonar la mansión. Pero el millonario sabia que allí era donde debia estar.
Nadie en el mundo podría ayudarle realmente, no del modo en que sus padres podrían llegar a colaborar en su causa.
—Entonces… ¿Todo fue un engaño?—pregunto la madre del millonario con tono f