Bianca:
La bella prostituta cruzo los brazos sobre su pecho, mientras miraba a Andres desde las alturas. La cabeza del hombre colgaba ligera como una pluma a un lado, por encima de su hombro, mientras sus ojos permanecían cerrados, alejados de toda realidad posible.
Bianca, con ayudo de las pocas fuerzas que aun conservaba, logro sostenerlo el tiempo suficiente como para atarlo a una barra metálica en un lugar cercano, el cual muy probablemente en algún momento del pasado habría servido como ba