Elizabeth despertó entre los brazos de su marido, Roger la mantenía tan sujeta que le era imposible moverse.
La luz que se filtraba por la ventana le provocaba unos pinchazos horribles en la cabeza.
Mataría a Diana por hacerla beber de esa manera, o quizá mejor la mandaría a canonizar para rezarle después del milagro que le acababa de hacer.
Intentó moverse con suavidad para no despertarlo, pero cuando lo intentó, en lugar de liberarse, su esposo la tiró boca arriba y cayó sobre ella sacándole