Elizabeth escapó de Roger como si la persiguiera la peste negra para acabar con su vida.
¿Por qué había sido tan estúpida de permitir que la besara?
Frustrada por lo sucedido y muy enfadada por darse cuenta de que él seguía teniendo el mismo poder sobre ella después de tres años, se dirigió a la oficina.
Cuando llegó a la puerta y miró el rótulo casi no pudo creerlo.
«Roger Robson y Elizabeth Robson, directores ejecutivos».
—Muy graciosito, esposo mío —gruñó.
Al principio pensó que el rótulo de