Roberto estaba sentado tras un enorme escritorio, había dos sillas al otro lado, una vacía, imagino que era la de Hugo y en la otra, estaba sentado Iván.
Entre erguida, sería y orgullosa, pero sobre todo con una mirada llena de ira que no era actuada. Hugo cerró la puerta tras de mí y pasó a mi lado, quedándose de pie junto a Roberto, mientras que esté último, estaba echado hacia atrás en el respaldo de su silla, me observaba ceñudo, como si a estas alturas pudiera intimidarme.
— Roberto… — Mur