El tipo nos tenía muy vigilados y no iba a poder darle un buen tiro desde la posición en que estaba.
— Roberto, Roberto, cariño, te necesito, te necesito concentrado, debes ayudarme. — Comencé a murmurar sobre Roberto, quien ya se estaba quedando dormido.
— ¿Mayra? Yo… — A duras penas intento hablar.
— Shsssss tranquilo, no necesitas decir nada, pero necesito tu ayuda para que ambos podamos salir de aquí. — Lo vi asentir tenuemente.
Saqué un cuchillo del traje de Roberto y comencé a arranca