Bueno, quería vengarme de mi ex amiga y quería ayudar a Roberto con sus problemas con Don Marco, ¿No?. Quizás esté era el destino dándome la oportunidad de hacer ambas cosas de un tiro y apenas esa idea se formó en mi mente, las palabras salieron de mi boca de forma automática.
— Quiero entrar. — Afirmé emocionada.
— ¿Qué?. — Cuestionó Roberto.
— ¡Sí! ¡Sé que puedo hacerlo! Seguro que no han intentado colar a una mujer allí, puedo infiltrarme. — Todos abrieron los ojos como platos, entendiendo