Todo mi cuerpo temblaba, no podía negar que estaba aterrada, no sabía lo que me esperaba. Suspiré, cerré mis ojos con fuerza, traté de concentrarme, de enfocarme, no quería que Roberto me viera así, si él notaba un ápice de duda en mí, seguramente me sacaría volando de este lugar.
“Recuerda por qué estás aquí” me decía a mí misma, tratando de animarme.
— ¿Te encuentras bien?. — Abrí los ojos, sobresaltada.
No esperaba que Roberto volviera tan pronto, tomó asiento a mi lado, hoy se veía más seri