Durante todo el vuelo estuve llorando por Roberto, por nuestra separación. Este era mi segundo viaje internacional y aunque viajar en primera clase era definitivamente todo lo contrario a mi primera experiencia, empezando por la comodidad, no pude evitar recordar en como viaje la primera vez, cuando llegue a Nueva York, como indocumentada, sin conocer a nadie, pasando trabajo y calamidades para poder encontrarme con mi entonces, querido primo, Roberto.
Comencé a pensar en aquel joven con el que