—¿Qué está pasando?
Preguntó Héctor mientras se acercaba. Armando le dio los inhibidores y revisó a Liliana.
—No puedo hacer nada aquí, debemos llevarla al hospital. Héctor se acercó a los internos y los inyecto también.
Varios curiosos se acercaron a ver el alboroto y Armando se mordió el labio, ninguno de los chicos estaba en condiciones de moverse y las ambulancias eran malditamente lentas. Lo peor era que Liliana parecía tener fiebre, Héctor se estaba moviendo más por instinto que por consc