El ambiente en los alrededores, bajó unos grados. Liliana que ignoraba todo lo que pasaba a su alrededor, se aferró a Oliver inundándose en su aroma. Él sin perder su cariñosa sonrisa, quería ver su rostro, pero ella se aferró tanto a él, que debió rendirse o la lastimaría.
Al instante, sus feromonas se volvieron agresivas y miró a Héctor.
—¿Qué le...?
Sintió como sus brazos comenzaban a temblar y las retrajo de inmediato. La abrazó con más fuerza y su melodiosa voz se escuchó cargada de mucho