—¿Qué es este lugar…?
Preguntó Liliana sentándose por fin un poco menos mareada en la gran y cómoda cama.
—Oh, mi niña, ¿Te sientes mejor?
Liliana se sorprendió por la voz y su manera de dirigirse a ella. Vio a la mujer de mediana edad que le sonreía gentilmente.
Por un segundo una sensación agria de anhelo la invadió.
«Si mi madre siguiera con vida…»
Sin darse cuenta tragó y trató de contener las lágrimas. Desviando la atención, prestó atención a la lujosa y cálida habitación.
—¿Qué es e