Luka se secó el sudor de la frente y bebió un poco de agua. La calurosa tarde dificultaba la búsqueda y empeoraba el dolor de cabeza que la falta de sueño le había provocado. Encontró sombra entre unos árboles y descansó unos instantes. Ya iban en el tercer día de búsqueda. Si Alessa estaba encerrada en algún lugar, tres días sin agua la tendría al límite, ya no le quedaría mucho tiempo. Si el tiempo se le había acabado... No, ni siquiera iba a considerar esa posibilidad.
El teléfono vibrando