Se encontraban todos reunidos, como la familia que eran, en un círculo en donde los puntos de atención principal, era Leonardo y Emma, más Leonardo. Nunca se había visto a nadie tan elegante aquí, se escuchaba decir, algunas veces se formaba un silencio mórbido, y todas las miradas caían sobre ellos, quienes apenas hablaban, Emma estaba demasiado avergonzada y estresada como para que las palabras le fluyeran con la suficiente naturalidad, por lo que tenía que obligarse a sí misma a hablar.
—Y b