Capítulo 18: Novio y novia.
Los ojos de Gladys revelaron una sorpresa inmediata, pero no era ni siquiera un cuarto de la sorpresa que se asomó por los ojos de Emma y Leonardo, quienes se ofrecieron una mirada mutua de perplejidad. Un rubor se apoderó de las dulces mejillas de Emma, quien en aquel momento pensó en que huir era la mejor alternativa, evidentemente, no lo hizo.
—¿Q-qué? —preguntó Emma, apretando sus puños, la perplejidad fue cubierta por furia—. Acaso…
—Sí, soy su novio —interrumpió Leonardo, ganándose la mir