Doy la media vuelta y entro a la casa, al llegar al salón, dejo salir el aire que tengo aguantado en los pulmones.
—Lo hice, lo hice y ya no hay vuelta atrás... Por Dios, ¿qué hice...? —Llevo ambas manos a la cabeza y camino de un lado a otro.
—Hiciste lo correcto, dijiste lo que en verdad ocurrió, es todo. —Henry se acerca.
Toma mi rostro entre sus manos y me abraza, calmando así mi ansiedad. Mi padre permanece en silencio y de pie observando, no me dice nada y se va caminando lentamente y son