CAPÍTULO 30
Perdóname, una vez más escucho esa palabra venir de su boca y asiento en silencio, bajo sus ojos miel que de repente parecen recobrar la esperanza al verme aceptar sus disculpas. Deshace el abrazo, acaricia mis mejillas y acerca mi boca a la suya, anhelando besarme, por un momento dudo, pero me dejo hacer y juntamos nuestros labios muy despacio. Las ansias rápidamente quedan a flor de piel, evidenciándose en lo apasionado que se transforma el momento, moviendo ambas bocas con necesidad y desespe