CAPITULO 22
Hace unos días fue la ceremonia y la celebración, me limité a fingir una que otra sonrisa y a soportar esos odiosos ojos miel que no dejaban de mirarme aunque quisieran ignorarme. No nos dirigimos ni una palabra, ni siquiera los buenos días ni tampoco un adiós al finalizar la celebración. Dos témpanos de hielo fueron lo más parecido a nosotros dos, una frialdad que me hería en cada ocasión que pensaba en Jhonson Wayne. Y aunque estoy en todo mi derecho de pedir una explicación, no lo hago por or