Capítulo: Tu acusación es tu humillación.
Cuando Marella llegó a casa, Dylan la recibió con una mezcla de preocupación y ternura, pero al ver su expresión seria, supo que algo grave había sucedido.
Marella se dejó caer en el sofá, con los brazos cruzados y la respiración entrecortada.
—¿Qué ocurrió? —preguntó Dylan, arrodillándose frente a ella, buscando su mirada.
Ella soltó un suspiro pesado antes de comenzar a hablar.
—Eduardo… —empezó, su voz temblando de ira—. Hoy tuve un enfrentamiento con él. Fue más despreciable que nunca. Me hu