Dylan y Marella cruzaron las puertas del desfile con una presencia arrolladora.
Sus pasos firmes y seguros parecían dictar el tono de la noche, mientras el brillo de las cámaras iluminaba sus rostros.
Yolanda quedó atrás, inmóvil, con los labios temblorosos y el rostro marcado por una mezcla de humillación y decepción. Sus ojos seguían a Dylan, cargados de odio, mientras él ni siquiera se molestaba en mirarla.
Dentro del recinto, el ambiente era un hervidero de emoción y anticipación.
Dylan y Ma