Capítulo: Te dejaré de amar.
Darrel volvió a la mesa con ese hombre, su rostro endurecido como una roca. Se sentó frente a él, tomó el vaso de vino con manos que apenas temblaban, y dio un sorbo. El líquido rojo resbaló por su garganta como si intentara borrar las palabras que acababa de escuchar.
—Se lo dije y se lo repito, señor, mi esposa Mora y yo, no estamos interesados en nada de lo que el señor Máximo Aragón quiera de nosotros.
El hombre al frente lo miró con ojos fríos y calculadores, como si estuviera evaluando cad